lunes, 9 de diciembre de 2013

La virtud del silencio y la reflexión. Carácter esotérico de la enseñanza, (PAPIRO DE LEIDEN)

El que escucha lo que llega desde su corazón
Se aparta de la aflicción.
El que guarda su corazón y su lengua,
Se aleja de su camino
El que revela una palabra oculta
Es como si hiciera quemar su casa.
Ser dulce en todas sus fibras íntimas
Es la alabanza del Sabio.
Mejor es la parte del que sabe esperar,
Que la de aquel que dice gloria.
Numerosas son las pequeñas cosas dignas de ser temidas.
Raras son las cosas grandes dignas de provocar nuestros gritos.
Es Dios quien da la paz

Y el dolor está en sus providenciales designios.

LA MEDICINA EN EL ANTIGUO EGIPTO

El examen y diagnóstico del médico comenzaba por una confesión de los actos negativos del enfermo y esto determinaba la actuación de aquel y la suerte de este.
La concepción egipcia de la enfermedad, admitía en parte, la intervención divina. Para ellos, el origen de esta había que buscarlo en deficiencias alimentarias, o mezclas inapropiadas de alimentos, elementos malsanos transportados y contagiados por el aire-y aquí se incluían tanto los de carácter físico como los atribuidos a voluntades sobrenaturales-,las infecciones que ellos llamaban gusanos en la piel, intestinos o heridas, muchos de los cuales habían sido diferenciados y clasificados con distintos nombres, o bien la aparición de materias morbosas, como bilis o mucus en el sistema circulatorio. Este último concepto, aunque mucho más simple, es muy parecido a la teoría humoral, expuesta posteriormente por Hipócrates y Galeno. Tanto estos como los egipcios pensaban que la forma de desaparecer estos humores perjudiciales era a través de las vías de excreción naturales.

El código moral que dirigió su comportamiento social, fue aplicado también a las relaciones con las personas enfermas, que nunca fueron consideradas como impuras o culpables. El Papiro de Ebers recuerda que no se debe dejar a los pacientes sin ayuda y los aleccionamientos contenidos en los proverbios de Amenemope, incluyen la recomendación de tratar con especial cariño a las personas enfermas o con deformaciones.

domingo, 1 de diciembre de 2013

PAPIRO MORALISTA DE LEIDEN ( fecha sin precisar )

Antes de que la vida llegue a su perfección,
se han perdido dos tercios de ella.
El hombre pasa diez años siendo niño,
sin distinguir la muerte de la vida.
Pasa otros diez años instruyéndose
para conocer la vida.
Pasa otros diez años ganando
Y procurándose con que vivir.
Pasa otros diez años para llegar a término,
antes de que su razón haya alcanzado la experiencia.
El resto de la vida entera, los sesenta años
Que Tot ha prescrito para el hombre de dios,
es uno entre millones, un bendito dios,
El que lo pasa con suerte favorable.
No se aprende a conocer el corazón de un hermano
si no se ha apelado a él en la miseria.
No se aprende a conocer el corazón de un hijo
Hasta el día que se le ha pedido algo.
No se aprende a conocer el corazón de un servidor
Antes del día en que su amo este arruinado.
No se aprende a conocer el corazón de una mujer,
lo mismo que nadie conoce el cielo.
Cuando se ponen a prueba los sabios                                                                                                  pocos son los que se encuentran perfectos